Después de jugar en Talavera, la expedición del club conejero no sólo no pudo regresar a Lanzarote a última hora del domingo, como había programado, sino que se vio obligada a pasar la noche en el aeropuerto de Gando, sin poder dormir.
Cristóbal Cañadillas
La expedición del CD Orientación Marítima que el fin de semana acudió a Talavera de la Reina, en Toledo, a jugar el partido de Liga en el estadio El Prado se vio obligada a pasar la noche del domingo en el aeropuerto de Gando. Futbolistas y técnicos del club de La Destila tuvieron que esperar a la mañana del lunes para regresar a Lanzarote.
Después de empatar en el feudo del Talavera, la expedición rojinegra, compuesta por 22 personas, se desplazó en guagua al madrileño aeropuerto de Barajas para coger el vuelo, de la compañía Iberia, que a las 17:00 horas les trasladó a Gran Canaria, donde llegó sobre las 19:00 horas. Jorge Cabrera, delegado de la expedición, facturó en ese primer viaje el equipaje con destino a Lanzarote.
Ya en el aeropuerto de Gando, la expedición del Marítima esperaba tomar un vuelo de la compañía Binter que a las 21:25 horas les debía trasladar a Lanzarote, pero el mismo no salió, señalando los paneles informativos que estaba retrasado. La alternativa que el personal propuso al pasaje de este vuelo fue tomar un avión de la compañía Futura que acababa de salir con destino a Fuerteventura y que regresaría luego a Gran Canaria. “A las tantas de la noche nos dicen que ese avión tampoco saldrá porque el comandante lo desaconseja al haber sufrido un golpe en el tren de aterrizaje”, explicó
Jorge Cabrera a esta Redacción.“Ante esta situación se armó un escándalo con todo el pasaje. Binter no nos daba hotel para dormir. Es más, estábamos en la zona de tránsito, nuestra maletas en las cintas de equipaje y se nos informó de que si salíamos a buscarlas ya no podríamos volver a entrar”, relató el delegado de los rojinegros, que explicó que la expedición se quedó sin sus efectos personales, donde guardaban sus útiles de aseo, al haber sido facturados.
Jorge Cabrera exculpó en todo momento al personal de la compañía que dio la cara, ya que “son sólo empleados, sin capacidad de decisión”. “Uno de ellos, sobre la una y media de la madrugada, nos dio unos bonos con valor de nueve euros para que pudiéramos tomar algo en la cafetería de 24 horas”, relató. Los viajeros intentaron descansar en los bancos del aeropuerto, prácticamente vacío, si bien la megafonía de la sala imposibilitaba cualquier intento de dormir con los consabidos mensajes recordatorios de la prohibición de fumar y de mantener cerca las pertenencias. Algunos de los futbolistas grancanarios del Orientación Marítima, como Nauzet o Aridani, durmieron en casa de sus familiares.
Pero la odisea del Marítima no acabó con pasar la noche en el aeropuerto. En el primer vuelo de la mañana de ayer, a las 08:00 horas, no pudieron desplazarse pese a tener la tarjeta de embarque, al no coincidir ésta con el número de vuelo. Una hora después, la expedición rojinegra sí se trasladó a casa, con ojeras en sus caras. Lo que no llegó al mismo tiempo fueron los baúles con el material deportivo, desconociendo el club en la tarde de ayer cuál era su destino actual.
La directiva que preside Miguel Gopar se reunió anoche para analizar lo sucedido y depurar responsabilidades. La mayoría de los componentes del Orientación Marítima compagina el fútbol con una actividad laboral.
*Artículo publicado en JORNADA DEPORTIVA.