sábado, 21 de abril de 2007
Nacido en Suiza, de madre holandesa y padre burgalés, pero criado en Málaga, Rodolfo vivía en la 02-03 su mejor temporada como futbolista en el Atlético de Madrid B, con el que se proclamó campeón de Segunda División B. Sin embargo, dos meses antes de que acabara ese campeonato de liga sufrió en su pierna izquierda una de las peores lesiones para cualquier jugador: rotura de ligamento cruzado, menisco y ligamento lateral -la famosa triada-, que le dejó fuera de la competición durante diez meses. A partir de ahí, todo ha sido para él una vuelta a empezar.

Rafa Parrilla

Naciste en Suiza, tu madre es de Holanda y tu padre de Burgos. ¿De dónde te sientes?

De Suiza prácticamente ni me acuerdo, porque sólo viví allí hasta los cuatro años. Me considero malagueño, porque me crié en Fuengirola, pero en realidad digamos que soy un híbrido, o mejor, un ciudadano del mundo.

Y además como futbolista has vivido también en Madrid, Jaén y Lanzarote, ¿con qué etapa te quedas?

La primera en el Atlético de Madrid B fue la mejor de mi carrera, pues nos proclamamos campeones de Segunda B, con Pepe Murcia de entrenador. Aunque el recuerdo no es del todo bueno porque a falta de dos meses para el final tuve una grave lesión, la triada, que me tuvo diez meses sin jugar partido oficial. En Jaén prácticamente no jugué y ha sido aquí donde han confiado en mí y donde me he vuelto a sentir futbolista.

En el Atlético de Madrid B también estuviste a las órdenes de Pepe Murcia, ¿sientes frustración por no haber subido con él al primer equipo?

No. Soy realista y sé de la dificultad de llegar a Primera. Par mí jugar con el filial ya fue demasiado. Lo que más me desilusionó fue mi forma de salir del club, porque en un principio, después de salir de la lesión, jugué bastantes partidos. Pero en la tercera temporada, y a pesar de ser el más veterano, ya no contaron conmigo y decidí irme al Jaén en enero.

Donde tampoco tuviste mucha suerte que digamos…

No, pero al menos allí fueron más claros conmigo. Después de jugar los dos primeros partidos como titular pasé a jugar esporádicamente y a pesar de que tenía contrato también para esta temporada, me dijeron que no iban a contar conmigo y que no me iban a hacer ficha. Por eso, me vine para acá en enero.

Y afortunadamente para ti, aquí te han salido mejor las cosas…

Sin duda. Gracias a que el míster me ha dado confianza, he vuelto a jugar los 90 minutos de un partido, algo que llevaba casi un año sin hacer. A pesar de no tener ficha en el Jaén, mis exigencias conmigo mismo eran máximas. Aun sin poder jugar, me veía a las misma altura de los que jugaban, pero lo que me faltaba era jugar los domingos, con esa presión que no tienes en los entrenamientos. Aquí me dieron esa oportunidad, pienso que di la talla en los primeros partidos y eso me ha dado continuidad.

No te habrás sentido extraño, porque has vuelto a encontrarte con muchos ex compañeros…

Sí, con Manu Hervás ya había jugado en el Atlético de Madrid B y en el Real Jaén coincidí con Meca -pero sólo una semana, antes de que se viniera-, Javi Moyano y Juanjo, que fue con quien hablé antes de venir y quien más me apoyó en un principio para adaptarme aquí.

¿Cómo calificarías entonces tu estancia en la UD Lanzarote?

Como muy buena. No sólo en lo deportivo, sino también por lo bien que me he sentido tratado tanto por la gente como por el Club. Vine con la idea de que llegaba a un gran equipo, del que ya conocía su trayectoria de temporadas anteriores, y enseguida pude comprobar que no me equivocaba.

¿Qué queda de la lesión tan grave que tuviste?

Durante los dos primeros años siguientes seguía teniendo molestias, que fueron desapareciendo desde que estuve en el Real Jaén. Afortunadamente, ahora veo que no me ha dejado ninguna secuela.

*Entrevista publicada en el número 107 de la Revista Oficial de la UD Lanzarote
Publicado por rubenbetancort @ 18:23  | Noticias
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