viernes, 16 de marzo de 2007
La primera vez que vi a la Unión Deportiva Lanzarote esta temporada formando parte del pelotón de los torpes, en el caluroso mes de septiembre, no me imaginé que ese flojo comienzo fuera a perpetuarse.

Muchos indicios me invitaban a considerar en aquellos momentos como eventual esa mala clasificación. Sólo habían pasado tres jornadas, la plantilla, a priori, tenía muy buena pinta, la valía de su entrenador (en aquel entonces Álvaro Pérez) estaba fuera de toda duda¬, o eso decía su historial. Además, por si acaso, siempre uno se podía aferrar a esa máxima irrefutable en el fútbol y en la vida que dice que lo importante no es cómo se empieza sino cómo se acaba. No había motivo para la inquietud, pronto iría hacia arriba; seguro.

Uno nunca ha ganado nada en las quinielas y se equivoca más en los pronósticos que la Pitonisa Lola y Rappel juntos. Por eso, cada domingo, después de mirar la clasificación, (y más en las últimas semanas, con el Marítima de acompañante), me doy cuenta de que cada vez sé menos de fútbol y que mis deseos pesan más que mi lógica. Ya son 25 semanas seguidas con ganas de darle la vuelta a la tabla y poder decir: «Juega la fase de ascenso».

El tiempo no sólo ha rebatido los iniciales argumentos que me llevaban a mi tranquilidad sino que también ha perpetuado mi desasosiego. No obstante, siempre me ha gustado pensar en positivo, y sigo creyendo que casi todo es reversible. Y, desde hace unas semanas, me da que los trabajadores de la Unión Deportiva Lanzarote también lo saben.

Después de casi seis meses de sufrimiento, al protagonista de esta película le toca un cambio en su suerte. El final de la misma está aún por desvelarse y la UD Lanzarote resiste. En el tiempo transcurrido ya le ha sucedido de casi todo, y aún así el equipo no sólo no “ha estirado la pata”; es más, de cuando en cuando, da síntomas de mejoría que ahora ya parece la fase final de una recuperación.

El futuro está por escribirse y la racha de seis semanas sin peder ha dejado una media sonrisa en la cara que hoy, despés de recibir al Pontevedra, puede ser entera. Hacer un séptimo año consecutivo en Segunda División B no es inalcanzable; sólo hay que encontrar cuatro equipos peores (mejor cinco, para evitar complicaciones), y los debe haber.

Cristóbal Cañadillas
Redactor El Dia

*Artículo de opinión publicada en el número 105 de la Revista Oficial de la UD Lanzarote
Publicado por rubenbetancort @ 12:02  | Noticias
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