Juan Antonio Machín seguirá entrenando al CD Orientación Marítima. El técnico conejero no tiene ninguna duda que desde la entidad se le valora y salió reforzado del cisma que vivió el lunes todos los estamentos de la entidad. Machín se siente capaz de sacar al conjunto de la zona de descenso a la que cayó tras la última jornada, si bien le cuesta explicar cómo el rendimiento del equipo ha disminuido tanto en la segunda vuelta.
Cristóbal Cañadillas
“Poner el cargo de disposición de club era mi obligación, por los sentimientos que mantengo hacia la entidad. Lo hice pensando en el bien del Marítima, para no ser un obstáculo a la hora de realizar un cambio”, reconoció ayer Machín, quien aseguró que “hasta mediodía de ayer (el lunes) estaba decidido a dimitir, pero el presidente tiene poder de convicción”.
El entrenador de los rojinegros desveló que el domingo por la noche y el lunes por la mañana se reunió con dirigentes del club, desconociendo si el Orientación Marítima comenzó a buscar un recambio en ese breve período por si no reconsideraba su posición. “No sé si hubo algún movimiento, pero si lo hubo sería lógico, para ganar tiempo”, expuso.
Machín se mantiene en el cargo sin pensar en el futuro más allá de este fin de semana. “No se puede hablar de que me quedaré hasta el final de temporada, no se puede saber. Iba a presentar mi dimisión porque entendía que tenía que hacerlo. Mañana, si los resultados siguen sin acompañar, no sé qué pasará”, comentó.
El entrenador del club de La Destila no se explica cómo su plantilla ha pasado en apenas dos meses de una tranquilidad relativa en la tabla a la penúltima posición, y más cuando en el mes de enero el plantel se reforzó. “Es difícil de explicar. En la primera vuelta, hasta de visitantes dejábamos buenas sensaciones. Pero después del parón navideño hemos entrado en una dinámica mala, con expulsiones cada jornada, que pasan factura al siguiente partido. La falta de resultados hace que nos queme el balón. Antes, cuando
estábamos en Tercera, siempre hemos sido un equipo que luchaba por estar arriba, ahora muchos jugadores no están acostumbrados a pelear por salvarse”, ahondó Machín, quien tiene claro un hándicap que sufre su equipo: “No ser profesionales nos puede estar pasando factura; entrenamos como cuando estábamos en Tercera, dos horas por la tarde. El equipo ha ido decayendo, pero es un handicap que sabíamos que íbamos a tener”.
El técnico, que nunca dudó de que la entidad lo valora positivamente, ve a la plantilla implicada y su autoridad no está puesta en duda: “Los jugadores están dolidos por los últimos resultados. Pero hay unión y el todo el mundo piensa de la misma forma. En la reunión se hablaron de cosas puntuales. Ellos son conscientes de que la misión no es fácil”.
*Artículo publicado en JORNADA DEPORTIVA