sábado, 30 de septiembre de 2006
Cuando Rafa se puso en contacto conmigo para pedirme que escribiera estas líneas en la Revista Oficial de la Unión Deportiva Lanzarote mi memoria viajó 20 años atrás rescatando del recuerdo entrañables momentos.

Su llamada me hizo remontar a nuestros inicios en los estudios de la carrera de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde una pasión común, el fútbol, provocó que pronto entabláramos amistad.
Muchas eran las horas que nos pasábamos delante de un televisor tragándonos los escasos partidos que entonces daba en directo la única emisora de televisión existente, o las cintas de videos de fútbol que yo recibía de todas las partes del mundo.

Era la época del Madrid de la Quinta del Buitre y de Hugo Sánchez, del Barça que decepcionaba a sus aficionados al caer en la final de la Copa de Europa en Sevilla ante el Steaua de Bucarest, al ser incapaz de meter ni un solo gol en la tanda de penaltis, o de la última final europea de un Atlético de Madrid que veía cómo el Dinamo de Kiev le arrebataba merecidamente la Recopa.

Pero si algo vivimos con intensidad en aquel verano del 86, eso fue sin duda el Mundial de México, en el que el inolvidable 5-1 de España a Dinamarca en Querétaro, con cuatro goles de Butragueño incluidos, nos hizo soñar con un éxito para nuestro fútbol que el tiempo nos ha revelado como inalcanzable.

Fue en ese mismo verano del 86, concluido ya el Mundial, cuando invitado por él, viajé por primera vez a Lanzarote y tuve la oportunidad de conocer esa isla maravillosa. Recuerdo largos días de playa, tardes de futbolín y divertidas noches veraniegas de las que disfruté con el grupo de amigos que conocí y a los que conservo todavía en la memoria.

Pero pasó el tiempo y por las circunstancias de la vida fuimos perdiendo contacto, que se fue reduciendo a alguna llamada o alguna comida en algún viaje suyo a Madrid. De hecho, pasamos varios años sin encontrarnos, hasta que el pasado 27 de junio lo hicimos en un lugar inesperado: Hannover (Alemania).

Yo salía del hotel hacia el estadio donde iba a comentar para Cuatro el España-Francia de octavos del Mundial y él hacía lo propio junto con un gran grupo de aficionados. Un mismo camino que nos condujo a una misma decepción, otra vez, 20 años más tarde.

Tres meses después de ese encuentro, en el que por las prisas que acompañan siempre a esta profesión apenas nos dio tiempo para saludarnos, recibí su llamada. Con motivo del partido entre el Club Deportivo Leganés, del que soy socio de honor, y la Unión Deportiva Lanzarote me pedía que escribiera unas líneas para esta Revista.
Aquí están, Rafa, pero me lo pones difícil. Sabes que nací siendo del Lega y que por lo tanto deseo que gane siempre; pero ¡cómo voy a querer que pierda el rival que tiene esta jornada enfrente!

Mejor será que dejemos pasar este partido y que a partir de ahí veamos a mi querido Lega siempre encaramado ahí arriba para luchar para recuperar la categoría perdida, la Segunda División A, que es, como mínimo, donde lo quiero ver y donde le corresponde estar.

Y vamos a esperar que después de este domingo, la Unión Deportiva Lanzarote inicie una espectacular remontada que le lleve al final de la temporada a los puestos altos de la clasificación para verle luchar como hizo hace poco tiempo por transformar en realidad algo que ilusiona a la Isla entera.
¿Por qué no?
Saludos desde Madrid.

Julio Maldonado *Periodista y socio de honor del CD Leganés. Entre otras ocupaciones, actualmente dirige y presenta el programa de fútbol “Fiebre Maldini” en Canal +.

*Artículo de Opinión publicado en el número 93 de la Revista Oficial de la UD Lanzarote
Publicado por rubenbetancort @ 20:00  | Noticias
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