Con permiso de Vecindario y Universidad, a la Virgen del Pino le espera un junio de aúpa para ayudar a que Las Palmas suba. Es cierto que los amarillos están donde querían. Pero con mucho sufrimiento, en un partido ante el Lanzarote donde no las tuvieron todas consigo. Los nervios atenazaron de lo lindo y el gol salvador llegó cuando casi no se contaba con el tanto.
Los primeros compases fueron clarificadores. Con un equipo armado con varios hombres fuera de sitio, la UD comenzó titubeante, ante un Lanzarote sin grandes alardes, con los deberes de la salvación ya hechos. Casi sin querer, cuando sólo se llevaban 11 minutos, los de Álvaro Pérez ya habían disfrutado de dos ocasiones francas de abrir el marcador, aprovechando las facilidades de una defensa que no hallaba el sitio. Más de uno ya tenía claro que desde Teror se enviaban las primeras consignas para que la afición amarilla pudiera seguir soñando con subir.
Pasado el cuarto de hora el choque se equilibró. Gustavo aflojó en la media y Meca dejó de imponer su presencia en punta. A cambio, los pupilos de Juanito comenzaron a contrarrestar el 4-5-1 del Lanzarote. Sobre todo en jugadas a balón parado. Primero fue David García, el mismo que no le cogía el pulso a la banda derecha, el que estuvo a un tris de batir a Iván Gómez. Luego fue Alejandro el que tuvo la ocasión más clara de todo el primer periodo, mandando fuera, a bocajarro, un testarazo tras magnífico servicio desde el carril izquierdo. A estas alturas del choque, pasada la media hora, al menos ya había constancia de que los amarillos quieren salir del pozo.
Y con poco más se llegó al camino de los vetustos vestuarios de la Ciudad Deportiva Lanzarote, con dos aficiones enfrentadas en pulsos dialécticos y un seguidor rojillo detenido, presuntamente por incitar a la violencia, al prender fuego a una casaca o una bandera de la UD.
más ganas. El segundo periodo comenzó sin variación en los planteamientos, si bien el Lanzarote se atrincheró algo más en la parcela propia, dejando que una inoperante UD llevase la iniciativa. Los amarillos lo intentaron sobre todo desde fuera del área, pero con disparos inocentes que no hicieron trabajar en exceso a Iván Gómez y sí a los jóvenes recogepelotas. Durante casi media hora estuvo el partido en un constante tira y afloja en la medular, con alto desgaste físico por parte de los contendientes, que no dejaron de meter la pierna en las bolas divididas. Uno de estos lances forzó un estiramiento en la pierna derecha de David García, tras ser objeto de falta por Lanza, siendo cambiado de inmediato para evitar males mayores. Juanito quiere a uno de sus principales comodines en plenitud de facultades y actuó en consecuencia, pese a que el 15 no quería irse.
Desde Madrid llegaban noticias sobre el partido entre el Rayo y el Castillo, con un resultado que era estupendo para las huestes grancanarias. Por ello, las aficiones daban ya casi por seguro que el choque se cerraría con el resultado de inicio.
Y no fue así sólo porque Juanma demostró que está en un gran momento de forma. Realizó una carrera de casi cincuenta metros por la banda izquierda, desbordando a quien se le salía al paso, para finalmente poner un servicio al segundo palo de esos que hay que rematar por obligación y buen decoro. Y así lo hizo David Rodríguez, tras un leve empujón a Hernández que el árbitro no quiso ver como falta, a diferencia de un remate precedente de Raúl en área contraria que Javi Ortega mandó a línea de fondo tras emplearse a fondo.
Con el gol se cerró el partido. El público local comenzó a desfilar, pasando inadvertida la cartulina al autor del tanto por la estupidez de sacarse la camiseta; mientras la parroquia visitante al fin respiraba tranquila, a sabiendas de que en el sorteo de hoy en Madrid habrá presencia de Las Palmas. Entonces empezó la fiesta, si bien con alguno que otro confiando en su estampita sagrada.
*Crónica publicada en CANARIAS 7