Si ya es raro de por sí ver a un ex jugador de Primera División militar en la categoría de bronce del fútbol español, más lo es todavía cuando ese jugador ha sido nada más y nada menos que campeón de Europa con el Real Madrid. Tan raro es el caso que otro ex de la casa merengue, Míchel, ahora entrenador del Rayo Vallecano, se hacía esta pregunta ante los periodistas cuando su equipo visitó Lanzarote: ¿Qué hace Meca jugando en Segunda B? El delantero murciano tiene muy clara la respuesta: “Disfrutar del fútbol como no lo hacía desde hace años”.
RAFA PARRILLA
¿Es muy duro eso de pasar de ser campeón de Europa con el Real Madrid a jugar en Segunda División B?
La verdad es que en el Real Madrid llegué a tener unas expectativas muy grandes, si no de seguir en el primer equipo sí por lo menos de dar el salto a otro de Primera División. Pero no me dejaron marchar en su momento y después la verdad es que he tenido mala suerte. En el Elche me acabaron cerrando las puertas después de haber hecho dos buenas temporadas, en el Racing de Ferrol tuve que pasar por el quirófano y después de estar prácticamente dos años sin jugar tuve que fichar por el Real Jaén.
¿Y qué fue lo que te pasó en Jaén?
Que salió todo mal. El equipo tenía unas expectativas que no se cumplían y además el primer entrenador que tuvimos jugaba con un sistema muy defensivo. Prácticamente no atacábamos y eso es matar a la gente que juega arriba. Después llegó otro entrenador que prácticamente no contaba conmigo, por lo que lo mejor que podía hacer era marcharme a otro equipo en el mercado de invierno.
¿Por qué a la Unión Deportiva Lanzarote?
Porque me pareció la mejor opción. Nuestro anterior entrenador, Adolfo Pérez, se puso en contacto conmigo al igual que Checa, que había vivido lo mismo que yo en el Jaén. Me hablaron muy bien de aquí y eso pesó bastante a pesar de contar con otras ofertas.
¿Pero no te sonaba esto muy lejos?
La verdad es que un poquito, sobre todo porque tenía un bebé recién nacido. Pero al final tomé la decisión con mi mujer y aquí estoy. Nos hemos adaptado muy bien a la Isla. La conocía ya un poco de cuando vine a jugar tanto con el Elche como con el Real Madrid B al Torneo de San Ginés.
¿Cómo está siendo la experiencia?
Muy positiva. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto en un terreno de juego como estoy disfrutando aquí. El equipo está bien, las cosas me están saliendo bien, y la verdad es que estoy muy contento y feliz.
Después del partido contra el Rayo, su entrenador, Míchel, se preguntaba qué hacía un jugador como tú en Segunda B, ¿cuál es la respuesta?
Pues que esto es lo que hay. Tal como está el fútbol, imagínate lo difícil que es todo después de pasarte casi dos años sin jugar como ha sido mi caso. De todas formas en Segunda B también hay mucha calidad.
¿Algún compañero te ha pedido por tu experiencia algún consejo, o se lo has tenido que pedir tú a ellos para adaptarte mejor?
Ninguna de las dos cosas. Lo que sí me han preguntado es por curiosidades del Real Madrid. Es algo lógico. Y con el buen trato que me dieron desde que llegué no me ha hecho falta pedirles ningún consejo, porque me he adaptado muy rápido.
¿Piensas que tu paso por aquí te puede servir de trampolín para jugar de nuevo en una división superior?
Pues no lo sé. Me pilla ya con 28 años y a esa edad se hace ya muy complicado pensar en Primera e incluso jugar en Segunda. Para mí no sería una mala opción seguir aquí. Aunque está claro que todo futbolista lo que desea es jugar lo más arriba posible, hay que tener los pies en el suelo porque el fútbol está muy complicado.
¿Si no hubiera sido por aquellas cuatro derrotas consecutivas podrías estar aspirando ahora a que se dieran las dos cosas juntas: jugar en Segunda A y hacerlo con la UD Lanzarote?
Nunca se sabe. El problema fue que nos tocó vivir una mala racha como le pasa a muchos equipos. Pero al final estamos a un paso de conseguir matemáticamente la permanencia que es otro gran objetivo. Si no, que le pregunten a otros equipos.
En busca del terreno perdido
Hace seis temporadas Vicente del Bosque le daba la oportunidad de debutar en Primera División con el Real Madrid, club al que había llegado en edad cadete procedente del equipo de su pueblo, el Aguilas murciano. Corría la temporada 99-00, al final de la cual el equipo merengue iba a conseguir su octavo título de campeón de Europa al imponerse por 3-0 al Valencia en la final de París.
Era para Meca el colofón de una temporada inolvidable. Había jugado diez partidos oficiales en la Liga de las Estrellas, había marcado su primer gol liguero y formaba parte del mejor equipo europeo del momento. Tenía 21 años y un futuro prometedor por delante. Sin embargo, poco a poco las cosas se le fueron torciendo.
A pesar de su condición de goleador, el elenco de estrellas del primer equipo madridista le relegó a la temporada siguiente de nuevo al filial. Al ver que su proyección se cortaba quiso marcharse a mitad de campaña al Bolton inglés, uno de tantos equipos que se habían fijado en él. Pero no le dejaron. La relación que mantenía con el club merengue se fue
deteriorando hasta que al final de la competición ambas partes consideraron conveniente que cambiara de aires a pesar de tener contrato por otras tres temporadas.
Tres temporadas en las que finalmente militó en el Elche de Segunda A, donde pasó de jugar 30 partidos y marcar ocho goles en su segunda campaña, a pasar la tercera en blanco después de los cambios que hubo en el organigrama del club ilicitano. Su mala racha continuó en el Racing de Ferrol, donde recaló después y donde se pasó la segunda vuelta sin jugar al tener que ser operado de pubis.
Tras dos años prácticamente en blanco “y con lo difícil que está el fútbol hoy”, según él mismo dice, a Meca no le quedó más remedio que aceptar la oferta que le hizo a principios de esta temporada el Jaén. Pero nuevamente la mala suerte le persiguió y al igual que le pasó en Elche, los cambios habidos en el equipo jienense le condujeron nuevamente al ostracismo.
Ante esta situación, y después de dejarle el nuevo entrenador del Jaén bien claro que no iba a jugar, Meca aceptó la oferta que le hizo la Unión Deportiva Lanzarote en el mercado de invierno. Y es aquí, en esta Isla, donde parece haberse reencontrado con su juego y consigo mismo.
*Entrevista publicada en el número 88 de la Revista Oficial de la UD Lanzarote