La primera derrota de la UD Lanzarote con Álvaro Pérez como entrenador se produjo ayer, en Leganés.
El partido, como el tiempo, se fue oscureciendo poco a poco, y eso que empezó vibrante, con el cuadro local enchufado y el conejero fundido. A los 30 segundos llegó el primer gol. Quero centró desde la banda derecha, la zaga isleña falló en el primer palo y, en el segundo, Tito, sin oposición alguna, empujó el balón al fondo de la red a placer.
También desde la derecha llegaría el segundo tanto. En el minuto siete Aguilera centró al punto de penalty, Rodri ganó la partida a su marcador para conectar un cabezazo ajustado al poste que se coló en la portería de Iván Gómez. Estas dos acciones por el mismo costado del campo molestaron mucho al técnico visitante, que comenzó a preparar cambios.
Los locales fueron durmiendo el ritmo de partido y sólo el capitán Gustavo se salvaba de la inoperancia visitante. Hasta que el árbitro señaló el descanso, sólo cabe reseñar una buena ocasión de Quero y el cambio de Álvaro Pérez, que dio entrada a Hernández en lugar de Robert.
Maciot, revulsivo
En la segunda mitad la entrada de Maciot dio otra cara a los lanzaroteños, que se hicieron con el balón y crearon buenas ocasiones. La mejor acabó en gol, a falta de un cuarto de hora para finalizar el partido, en una acción personal del capitán Gustavo. Tras irse de varios contrarios y con una preciosa volea, el ex tinerfeñista puso el balón en la escuadra de la meta pepinera y daba así emoción a lo que quedaba de encuentro.
Al final, pese al empuje de los rojillos, el marcador no se movió y los tres puntos se quedaron en Madrid. El Leganés toma aire con el objetivo de mantenerse en Segunda B y el Lanzarote, casi con los deberes hechos, sólo espera que llegue el final de temporada.
*Crónica publicada en JORNADA DEPORTIVA