El Lanzarote pagó su falta de concentración en los primeros ocho minutos de su visita a la localidad madrileña de Leganés, donde sus facilidades defensivas en el arranque del encuentro le castigaron con dos goles y aumentaron su preocupación por la proximidad de la zona de descenso.
El estadio de Butarque aumentó a seis el número de partidos sin ganar como visitante del equipo insular, que no vence fuera de casa desde el pasado 5 de febrero, cuando se impuso por 1-2 al Celta de Vigo B, y que se aproximó a los puestos de descenso, con aún nueve puntos por disputarse antes de que finalice la competición.
El Lanzarote salió del vestuario ocho minutos más tarde que su rival. El conjunto canario estaba sobre el terreno de juego, pero como si no hubiera aun empezado el encuentro, porque ofreció un puñado de concesiones defensivas, la primera a los 10 segundos, con un disparo de Sequeiros, y la segunda, a los 30.
Y, en esta última, el conjunto madrileño no desperdició los regalos defensivos y la falta de concentración de su contrincante. Un centro desde la derecha de Dani Hernando se paseó por el área, sin la oposición de ningún futbolista canario, hasta encontrar a Tito, totalmente solo en el segundo palo y que anotó el 1-0.
Pero el equipo insular tampoco despertó con el gol. Ni mucho menos. Necesitó otro tanto en contra para darse cuenta de que había viajado a Madrid para disputar un partido ante un rival que ocupaba la zona baja de la clasificación y frente al que una victoria le aseguraba prácticamente la permanencia en Segunda División B.
En otro envío desde la derecha llegó el 2-0, centrado por Aguilera y rematado por Rodri, con un cabezazo ajustado al poste derecho de la portería de Iván Gómez, al que su estirada no le sirvió para evitar el tanto en el minuto 8.
El segundo gol obligó a mejorar al Lanzarote, que asumió la posesión de la pelota, pero que apenas apareció con peligro sobre la portería local, salvo por un par de centros desde las bandas y alguna esporádica acción del delantero Meca, todas ellas con final irrelevante en el marcador.
sin acierto. El Lanzarote, en el que Hernández y Maciot entraron al campo, se marchó al vestuario con sólo una oportunidad mínimamente clara, un remate desviado de Jorge Campos, y sin un disparo entre los tres palos en toda la primera mitad, una estadística que mejoró en los primeros segundos de la reanudación, con un cabezazo del delantero Maciot.
Aún así, su rival no sufría atrás y aparecía con más asiduidad sobre la portería contraria, como en una acción dentro del área de Aguilera, que cayó al suelo por una entrada de Miguel Angel y que desató las protestas de los jugadores madrileños por un posible penalti.
En el otro área también se reclamó una pena máxima, que el andaluz Peregrín Pérez tampoco pitó, pese a que Sambruno derribó a Meca dentro del área, cuando el delantero visitante se dirigía hacia la portería defendida por Moreno, en una de las mínimas aproximaciones en ataque del conjunto insular.
Pero, pese a esa jugada, el equipo canario mantenía su imprecisión, seguía casi inédito en ataque y no ofrecía ningún síntoma de mejoría con el paso de los minutos, en el que los locales manejaron con tranquilidad el ritmo del encuentro hasta que Gustavo conectó un potente disparo que entró por toda la escuadra de la portería local.
El gol supuso el 1-2 con aún quince minutos por delante, pero no cambió el rumbo de un encuentro decidido en los primeros ocho minutos y que aumentó la incertidumbre del Lanzarote por la permanencia.
*Crónica publicada en CANARIAS 7