lunes, 17 de abril de 2006
La UD Lanzarote logró ayer con una goleada pero casi sin “despeinarse”, una muy significativa victoria, ya que puso fin a una racha de seis partidos consecutivos sin conocer el triunfo, al tiempo que supuso el primer partido ganado de la era Álvaro Pérez.

La clave de la victoria estuvo al filo del descanso, primero con la expulsión del jugador visitante Rubén Márquez, con roja directa por darle un codazo a Hernández en un ataque, dentro del área rojilla, y dos minutos después, con el gol que abrió el marcador. Hasta entonces, el partido había sido muy anodino, con un mayor dominio y control por parte de los locales, pero casi sin inquietar la portería visitante. Gustavo era el único que le daba un poco de claridad al equipo, muy activo y distribuyendo inteligentemente el juego desde el centro del campo, pero sin un acompañamiento en condiciones por parte de sus compañeros en el terreno contrario.

El Negreira, por su parte, no iba mucho más allá de neutralizar las progresiones de los lanzaroteño en el terreno de juego, aunque fue el primero que tuvo una ocasión clara de gol, en el minuto 42, Pibe estrelló el balón en la escuadra en el lanzamiento de una falta directa, metiéndole el susto en el cuerpo a los locales. Dos minutos después vendría la jugada de la expulsión –que no fue protestada por ninguno de los jugadores del equipo gallego- y tras ella la del primer gol, en un balón que había quedado suelto en la frontal del área y que Gustavo envió al fondo de la portería con un preciso remate.

Así, el Lanzarote llegó al descanso con un hombre más y con un gol en su haber, lo que marcó el devenir de la segunda parte, en la que casi nada más empezar, llegó el segundo gol, en una falta sacada al lado del punto de córner por Lanza, Jaba recibió el balón dentro del área y tocó en corto para Meca, quien con un remate cruzado puso el 2-0. Con este marcador, los locales jugaron más sueltos aún, sin lucirse mucho pero con un fútbol bastante efectivo, con muchas triangulaciones y cambios de orientación, mientras que el Negreira no dio la sensación en ningún momento de que pudiera siquiera recortar diferencia.

Bajo este guión, llegó el tercer y último gol, en una jugada iniciada con un cambio de orientación de Gustavo hacia Fali, quien le dio a Meca el pase de la muerte. El Lanzarote dio muestras tras este gol de querer buscar el cuarto, y a punto estuvo con un remate de Meca que se fue rozando el poste, pero tras ello, los locales dieron por bueno el 3-0 y casi no se vio más fútbol.

En definitiva, una cómoda victoria rojilla, muy festejada por la escasa afición que se dio cita y que, como ya ocurriera en el anterior partido en casa, certificó su reconciliación con el equipo, coincidiendo con la llegada de Álvaro Pérez. Un técnico que además, está invicto desde su arribo al Lanzarote, con dos empates y este triunfo, al tiempo que el equipo no ha encajado ningún gol desde entonces, lo que tiene si se quiere más mérito aún en el caso de ayer, ya que los rojillos acusaron dos bajas por sanción en su zona de atrás, la del portero Iván, solventada por un Marino que no tuvo mucho trabajo pero que tampoco cometió error alguno, y la de Jorge Campos, suplida por Hernández, en su primer partido como lateral rojillo, una arriesgada apuesta que dio buen resultado.

La victoria le da ahora más tranquilidad aún a la UD Lanzarote, que ya tiene la salvación al alcance de su mano.

*Crónica publicada en LA PROVINCIA.

Publicado por rubenbetancort @ 23:32  | Prensa
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