Sin revoluciones ni cambios de fondo, pero sí con más lógica, mejor actitud y, sobre todo, mucha más ambición, el debut oficial de Álvaro Pérez en el banquillo de la UD Lanzarote el pasado domingo ante el Vecindario (0-0) invita al optimismo. El técnico logró, por lo pronto, el primer objetivo: romper la pésima dinámica de resultados en la que se encontraba el equipo, con cuatro derrotas consecutivas. Además, lo hizo jugando por momentos francamente bien y, contrariamente a lo ocurrido en los últimos partidos, rematando cerca de una docena de veces a puerta. Y la afición lo agradeció con cerrados aplausos, como hace tiempo no se oían.
En el primer once inicial de Álvaro Pérez no hubo mayores sorpresas, aunque sí algunos “retoques”: el mediapunta Jaba se sentó en el banquillo, Maciot y Meca fueron los delanteros, un poco más adelantados de lo habitual, sobre todo el primero de ellos, y las posiciones de interiores fueron ocupadas durante todo el partido por Fali y Lanza, casi sin alternancias con el mencionado Maciot, y liberando del juego por bandas a Gustavo, que se situó en el centro del campo, cumpliendo las funciones de organizador.
Las cosas no salieron mal, aunque parece que aún queda mucho por ver de la “mano” del nuevo entrenador en el equipo: “Tácticamente todavía falta una eternidad” para que el conjunto rojillo termine de interpretar y aplicar lo que le ha pedido Álvaro Pérez, según él mismo reconoció tras el partido ante el Vecindario, aunque destacó “el gran interés y esfuerzo” de los jugadores por aplicar los nuevos conceptos.
Por eso, y porque cree que tiene una buena plantilla, el nuevo técnico no escatima optimismo. “Tenemos que conseguir mucho más de los 11 puntos que necesitamos para asegurarnos la salvación de la categoría”, dijo ya que “si casi le hemos ganado al segundo clasificado, tenemos que pensar en sumar más”. Y agregó: “Soy optimista; la gente quiere sacar esto adelante, se vio que quería ganar y eso es un dato importante. Y yo todavía no he aprendido a perder”.
*Artículo publicado en LA PROVINCIA