Jornada redonda para el Universidad, que tras ganar ayer y el tropiezo de sus más inmediatos perseguidores, cimenta su condición de líder y aumenta la distancia con el quinto clasificado para poner a tiro de piedra la promoción de ascenso.
Sin embargo, no resultó un partido fácil para el equipo local, sobre todo en la primera parte, y el técnico isletero se vio obligado a tirar de toda su artillería pesada y de sus dotes de estratega para solventar con tres puntos un encuentro que parecía predestinado al cero a cero y que se había complicado mucho tras la expulsión de Ismael en la segunda parte, cuando quedaba un mundo para el final del partido, ante un equipo, el de Adolfo Pérez, que pecó de excesivo conservadurismo y que se complica la vida tras estar cuatro semanas sin ganar, desde la jornada 25 cuando venció por 3-0 al Fuenlabrada. Sin embargo, dejó una buena imagen en la primera parte y nadie se explica cómo se está empantanando de esta manera.
Contaba con numerosas bajas Tino Luis Cabrera y en casi todas las líneas y, a pesar de ello, la alineación que puso sobre el terreno de juego asusta al más gallito en la categoría.
La primera mitad fue un toma y daca, con escasas ocasiones pero con mucho ritmo e igualdad. El Lanzarote no le perdía la cara al encuentro y el Uni tampoco le quitaba ojo a su hombre más adelantado, Meca, que en cualquier momento la podía armar, bien acompañado por Maciot y por Checa.
El primer intento azulino de aproximarse al marco de Iván Gómez fue un pase en profundidad de Ángel Sánchez a Nacho Franco, que interceptó un defensa cuando el ariete se quedaba solo. A la media hora, preciosa jugada de David Medina por la derecha -sus incursiones ayer por la diestra fueron constantes- y su pase, medido, fue incapaz de controlarlo Nacho.
El Universidad incrementó su dominio en los últimos minutos de la primera parte, y Ángel Sánchez a punto estuvo de marcar, pero su disparo, raso y colocado, a poco del intermedio, se fue lamiendo la cepa del poste.
A pesar de todo, los conejeros no daban la impresión de estar pasando verdaderos apuros y las oportunidades llegaban muy espaciadas en el tiempo.
Después de la reanudación el cuadro estudiantil salió decidido a golpear primero y a abrir la lata. Sólo había pasado un minuto cuando de nuevo otro centro de David Medina, que ayer realizó un gran partido y encontró un filón por la derecha, lo volvió a desperdiciar el bueno de Nacho, aunque luego se encargaría de enjugar esos errores.
Meca, único peligro real del Lanzarote, puso, en el minuto 64, el corazón en un puño a la parroquia local cuando, tras aprovechar un error de la zaga, intentó picar el balón sobre Ioné, pero el joven cancerbero, muy atento, abortó la oportunidad.
Instantes después se consumaba la expulsión de Ismael y el partido cambió. Lejos de venirse arriba, el Lanzarote pecó de conservador, todo lo contrario que su rival, que realizó un cambio que resultó mano de santo. Tino sentó a Núñez y dio entrada a Coméndez. Dejó una línea de tres defensas, con David Medina por la izquierda y Molina por la derecha. Un planteamiento arriesgado que surtió el efecto deseado, ya que el Universidad se soltó y fruto de ese juego llegó el único tanto. Jugada personal y magistral de Paulino, con regate a dos rivales, con el cuero cosido a la bota, y cesión para que Nacho marque con frialdad el tanto del triunfo (m. 87).
*Crónica publicada en LA PROVINCIA