El Universidad abre hueco. Este domingo derrotó al Lanzarote, con un gol de Nacho Franco en el tramo final del encuentro, y ya tiene al Fuenlabrada (quinto clasificado) a once puntos de distancia. Un mundo a falta de nueve jornadas de liga. Ni siquiera la expulsión de Ismael (min. 67) restó ambición en el conjunto de Tino Luis.
El Universidad tiene suficiente dinamita para hacer volar cualquier obstáculo que le planten en su camino. Este domingo, ante un Lanzarote orgulloso pero poco atrevido, el equipo colegial utilizó uno de los numerosos recursos que aparecen en su inventario para ganar, sumar tres puntos y abrir hueco con el pelotón de perseguidores. El Fuenlabrada, quinto clasificado, ya a está once puntos de distancia a falta de nueve jornadas para el final de la competición regular.
Corría el minuto 86 de un duelo dinámico cuando en La Ballena sonó la trompeta del séptimo de caballería. Con un hombre menos, tras la expulsión de Ismael (min. 67), el Universidad salió en estampida a por el rival. Paulino agarró la pelota en la frontal del área, se la cosió a la pierna derecha, se lanzó en un eslalon de rivales, los dejó a todos atrás, cedió el balón a Nacho Franco y éste, sólo en el corazón del área, cruzó lo justo el esférico ante la salida de Iván Gómez para hacer el 1-0 y poner punto y final al choque.
Antes el Universidad había hecho méritos para haber sentenciado el encuentro con rapidez. Ni es el equipo que arrollaba en las primeras jornadas de liga ni se mueve a la velocidad de vértigo con la que adelantaba a todos sus rivales el pasado otoño, pero el conjunto de Tino Luis, con buena parte del trayecto recorrido, aún resuelve con solvencia todos los problemas que le plantean.
El equipo de Tino Luis funciona bien. Como un reloj. Su defensa lleva años manteniendo un nivel elevado de solidez. En el centro del campo, da igual quien acompañe a Sergio. Este domingo le tocó el turno a Pachi. El centrocampista movió, como siempre, con criterio a sus compañeros. Núñez, que sustituyó en la banda derecha a David Fas, y Ángel Sánchez, que hizo lo propio en la izquierda con Ángel Luis, pusieron en jaque una vez sí y otra también a la defensa del Lanzarote, que aguantaba el tipo con orgullo.
No abrió la lata el Universidad en la primera mitad, pero no desesperó tras el descanso. Insistió y perseveró. Ni siquiera la expulsión de Ismael, que vio dos tarjetas amarillas en un minuto, frenó el arrebato colegial. Tino Luis recompuso el puzle con la entrada de Rubén Coméndez y su equipo se lanzó a por un rival cándido y a por tres puntos que valían su peso en oro por los resultados de los rivales por estar en las eliminatorias de ascenso.
A cuatro minutos para el final, dos de sus delanteros, de los mejores de la categoría, se aliaron y fabricaron un gol donde no había nada. Acelerón del líder, en una jornada propicia, abre un hueco sideral. El Universidad huele a eliminatorias de ascenso.
*Crónica publicada en www.canariasahora.com