lunes, 20 de marzo de 2006
La UD Lanzarote dio ayer su peor espectáculo en lo que va de la temporada en la Ciudad Deportiva. Careció de orden, actitud y llegada. Y otra vez, el portero Iván fue el mejor del equipo, pese a los dos goles encajados.

La derrota ante el Ourense, la tercera consecutiva de los rojillos, es inapelable, ya que fue el conjunto visitante el que llevó el peso del partido y el que creó las ocasiones de gol. La primera, a los cinco minutos, cuando Padín estrelló un remate en el poste. No obstante, en la primera –y a la postre única- ocasión del Lanzarote, Jaba robó un balón tras un mal rechace, se acercó hasta la frontal del área y sin llegar a pisar la zona de castigo, sacó un trallazo ante el que nada pudo hacer el guardameta visitante, poniendo el 1-0. El Ourense no acusó el impacto: siguió teniendo el control del partido y no perdió la compostura, aunque fue muy inocente en sus ataques.

El Lanzarote, por su parte, sólo las veía venir y lo intentaba a la contra, pero con Meca muy solo arriba. Así se llegó al descanso con un 1-0 que parecía demasiado premio.

En la reanudación, el equipo rojillo fue más rácano aún. Pese a lo ajustado del marcador, se encerró por completo atrás desde que el colegiado pitó el inicio de la segunda parte. La avaricia y el temor del Lanzarote hicieron crecer más a su rival, que tuvo seis ocasiones consecutivas de gol en 25 minutos, la mitad de ellas con balones que se fueron fuera por muy poco, y la otra mitad conjuradas por el gran Iván.

Pero la suerte para los lanzaroteños no podía ser infinita: en el minuto 71,. Padín sacó un trallazo desde fuera del área, cruzado al segundo poste, imparable para Iván. Con este gol del empate, el Lanzarote siguió sin reaccionar y no le salió nada. El Lanzarote por el contrario, continuó dominando y apabullando. Y los locales, cada vez más patéticos. A falta de cinco minutos para el final, Óscar Martínez recibió un pase desde el centro del campo, se fue entre dos jugadores de la defensa rojilla y definió muy bien en el mano a mano con Iván. Un 1-2 que hacía más que justicia a lo visto sobre el campo.

La afición lanzaroteño dictó sentencia; tres cuartas partes del público se fueron del estadio tras el segundo gol visitante, en medio de gritos reprobatorios a los jugadores rojillos, que en la segunda parte no tiraron ni una vez a puerta, y al técnico, que queda pendiente de un hilo.

*Crónica publicada en LA PROVINCIA

Publicado por Desconocido @ 22:18  | Prensa
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