Golpe de autoridad. A pesar de haber encajado un gol en la única ocasión local, allá por el primer cuarto de hora de partido, los rojillos se levantaron con rabia, y en una pletórica segunda mitad le dieron la vuelta al marcador con goles de Padín y Óscar Martínez en los últimos 20 minutos. El miércoles volverá la Copa.
Y hay que tener en cuenta que la mañana no empezó nada bien para los rojillos. Andaba el caluroso reloj lanzaroteño por el minuto 15 cuando Jaba agarraba un balón y lo alojaba en la portería de Moncho, sin posibilidades para el meta pontevedrés. Este revés hubiese hundido a los ourensanos hace solamente dos meses. Ocurre que ahora estos golpes sirven de espoleta, y en una fulgurante reacción, los futbolistas de Tomé empezaron a poner cerco a la portería de un excelente Iván Gómez, que se convirtió en la figura.
La segunda mitad fue un asedio, literal. Una y otra vez llegaban los ourensanos, una y otra vez respondía Iván Gómez. Sueiro, Anxo, Currás, Padín, Sanromán, Dacosta, Óscar Martínez... Todos ellos fueron protagonistas de acciones nítidas ante el gol. Ocurre que el Ourense actual tiene mucha rabia. Padín, qué excelente jugador si no ejerciese de 'guadiana', inventó un derechazo impresionante y alojó el balón junto a las telarañas de la escuadra izquierda de la portería. Buen síntoma.
El Ourense no se contentó, no quiso guardar un empate que a priori era muy bueno. Continuó con el asedio, y en una galopada de gacela, Óscar Martínez le comió una ventaja de cuatro metros al marcador local, se plantó ante Iván Gómez, tocó con distinción y alojó mansamente el balón en la portería, 1-2.
*Crónica publicada en LA REGIÓN