Muy pocas ocasiones de gol y un dominio que paso de manos de los locales en la primera parte a manos de los visitantes en la segunda, fueron las características que marcaron el aburrido partido que protagonizaron ayer el Lanzarote y el San Isidro, y en el cual el 0-0 final es un fiel reflejo de lo poco que demostró cada uno de los contendientes.
La primera parte fue de mayor dominio local, con las únicas tres ocasiones claras de gol de todo el encuentro para los dirigidos por Adolfo Pérez, todas ellas conjuradas por el portero Salillas, que se erigió en el mejor jugador de los primeros 45 minutos. Checa fue el primero que hizo esforzarse al guardameta visitante, que desvió a córner un cabezazo del medio centro tras un saque de esquina, en el minuto 21. Después fue Jaba quien vio como su remate a bocajarro fue magistralmente despejado por Salillas, en el minuto 30 y apenas seis minutos después Gustavo sacó un trallazo desde tres cuartos del campo, que se encontró también con las manos del portero del conjunto tinerfeño. Antes de todo eso, cuando sólo se jugaban 12 minutos, hubo un penalti sobre Noah, no pitado, y ya al filo del descanso, una volea de Valdés que se fue por muy poco.
En la segunda mitad, el Lanzarote comenzó a ir de menos a más, mientras que el San Isidro se creció. Los visitantes se hicieron así claros dominadores en esta segunda parte, aunque sin la claridad necesaria como para romper el 0-0. Los jugadores rojillos, a medida que pasaban los minutos, se iban poniendo cada vez más nerviosos, y las precipitaciones en sus jugadas se convirtieron en una constante. Durante el complemento, sólo un remate de Ayoze que se fue alto inquietó mínimamente al portero visitante. Los tres cambios realizados para intentar sacar al equipo de su propio lío no dieron resultado, y el Lanzarote terminó teniendo que dar por bueno el empate ante un equipo recién ascendido, en puestos de descenso y con evidentes limitaciones técnicas, como demostró en la Ciudad Deportiva.
Los lanzaroteños no supieron hacer valer su condición de dueños de casa, no sólo a lo largo de los 90 minutos, sino en el planteamiento previo del encuentro, bastante conservador, con un jugador como media punta que hace tres semanas había jugado de marcador central –Cotrofe- y un único delantero centro, Jaba, demasiado pequeño de estatura como para jugar tan sólo arriba.
Por eso, el San Isidro, que vino a buscar un empate, si dio cuenta con el correr de los minutos que se podía hacer con los tres puntos, y se animó, aunque sin acierto. En definitiva, un empate justo pero que para el equipo visitante significa bastante –entre otras cosas, cuatro partidos seguidos sin perder- y para el Lanzarote, no hace más que seguir sembrando dudas sobre su futuro. Por eso, lo único bueno que ayer se escuchó en la Ciudad Deportiva es que hoy llegaran uno o dos delanteros nuevos.
*Crónica publicada en LA PROVINCIA