Mañana fría en Lanzarote y frío también en lo futbolístico, pues muy poquito juego se vio en el derbi canario, con mucha timidez entre los dos conjuntos. Mucho respeto, demasiado miedo a perder y lógico cero a cero en un partido donde las dos defensas se impusieron con claridad a las delanteras.
Empezaba el partido con la relativa sorpresa de ver dominando al equipo del Raqui San Isidro, mejor instalado sobre el campo de juego ante un cuadro local demasiado temeroso.
La primera jugada de peligro llegó a los dieciocho minutos, y fue una jugada dudosa en internada de Noah, con posible empujón de Miguel Ángel que el colegiado no señaló como penalti entre las protestas tinerfeñas.
En el minuto 25, lanzamiento de Noah y paradón del portero local en la primera oportunidad de riesgo en ambas porterías. El Lanzarote no había existido en ataque hasta entonces.
A la media hora, despertaron los locales y se produjo la jugada más peligrosa de la Unión deportiva Lanzarote en todo el encuentro. Fue un balón enviado al área pequeña de los tinerfeños que recibe Jaba de espaldas, se revuelve, los centrales no aciertan a despejar, y el delantero local mete la puntera, pero Salillas responde con un paradón, una acción llena de reflejos del cancerbero del Raqui.
En el minuto 36, nueva intentona local y rechace que engancha Gustavo desde fuera del área para una nueva intervención de Salillas, un portero cada vez más aposentado en la portería del San Isidro gracias a sus buenas acciones.
Cerca del descanso, contragolpe del Raqui, lo lleva Noah por la diestra con habilidad y velocidad, envía un letal pase atrás a Valdés, y cuando ya se cantaba el cero a uno, el balón se le escapó fuera por poco.
Ya en el segundo periodo, el encuentro siguió con la misma tónica, un Lanzarote que intentaba dominar pero en la zona del medio del campo se encontraba con una fuerte presión por parte de un San Isidro que no dejaba maniobrar a los locales con comodidad.
A los nueve minutos del segundo acto, nueva contra del Raqui, de nuevo se escapa Noah en velocidad, pero el portero Iván Gómez le quita el esférico con valentía en una salida providencial para los conejeros.
Pasado el cuarto de hora, falta que bota Valdés, y de nuevamente Noah, esta vez de cabeza, ronda el gol, pero el esférico se pierde cerca del palo derecho de la portería lanzaroteña.
Tenía más peligro en sus llegadas el conjunto de Julio Durán. El Lanzarote lo intenta con los cambios, pero aportaron poco los relevos introducidos por Adolfo Pérez. Así, el encuentro fue languideciendo y el empate final a cero hizo justicia a lo que se vio en la Ciudad Deportiva.
Los dos técnicos hablaron de un partido clásico de rivalidad, trabado y con poco fútbol pero con resultado justo.
*Crónica publicada en CANARIASAHORA.COM