La UD. Lanzarote se impuso con autoridad a la Real Sociedad Deportiva Alcalá que hizo honor en la Isla a su condición de colista y que en ningún momento puso en dificultades al equipo dirigido por Adolfo Pérez, que incluso pudo haber conseguido un resultado mucho más amplio de haber gozado de mayor fortuna de cara al marco contrario.
La inesperada lesión del meta Marino cuando apenas se había cumplido el primer minuto de encuentro desconcertó a los jugadores rojillos, que al comienzo del coche se mostraban imprecisos y eran sorprendidos una y otra vez por el Alcalá, que creaba peligro con balones largos a la espalda de la defensa rojilla. Así Mauri, en posición inmejorable, pudo adelantar a los visitantes en el minuto siete con un cabezazo que se marchó a la derecha de la portería defendida por el recién incorporado Iván González.
Tras el susto inicial la UD. Lanzarote despertó y comenzó a tener el balón más tiempo en su poder, lo que le permitió rondar con cierta asiduidad el área del equipo de Alcalá de Henares, que hasta ese momento se encontraba muy cómodo sobre el campo. De esta forma el primer aviso lo dio Fali a los 14 minutos, cuando se quitó de encima a su marcador con un espectacular sombrero y conectó un potente disparo que se marchó a la derecha de la portería de Gabri. Dos minutos después fue Maciot el que lo intentó con una gran jugada personal que no supo finalizar con acierto. Fue el preludio del primer tanto local, que llegó en la jugada siguiente tras un saque de esquina ejecutado por Gustavo y que cabeceó en acrobática postura Miguel Ángel llevando el júbilo a la grada.
El gol encajado espoleó al Alcalá que no se descompuso e intentó acercarse con peligro a los dominios de Iván Gómez, aunque sus jugadas de ataque siempre resultaron muy inocentes. Por su parte la UD. Lanzarote, que retrasó sus líneas unos metros a raíz del gol, intentaba sentenciar el partido a la contra, y a punto estuvo de conseguirlo primero con un disparo de Fali a los 30 minutos, y luego con otro de Maciot cuatro minutos después, aunque en ambos casos el balón no encontró portería. Con la ventaja mínima para los rojillos se llegó al descanso.
En la reanudación el Alcalá salió decidido a buscar el gol del empate, aunque sus jugadas de ataque siempre morían en los pies de Sarasúa y Miguel Ángel, que estuvieron muy entonados durante todo el partido. En cualquier caso, cuando el dominio visitante era más abrumador llegó el segundo gol de la UD. Lanzarote por medio de Maciot, que veía de esta forma premiado su gran trabajo durante todo el encuentro.
El segundo gol supuso un auténtico jarro de agua fría para los jugadores madrileños, que bajaron los brazos y se abandonaron a su suerte. El 3-0 obra de Gustavo García en el minuto 70 perdurará mucho tiempo en la retina de los aficionados lanzaroteños, ya que fue un auténtico golazo. El capitán de la UD. Lanzarote enganchó un balón desde fuera del área que se introdujo como un auténtico misil en la portería de un sorprendido Gabri. Con el 3-0 los rojillos dispusieron de varias ocasiones claras de gol como para haber obtenido un resultado de escándalo, aunque los delanteros de la UD. Lanzarote no estuvieron afortunados, especialmente Cotofre.
Con este triunfo la UD. Lanzarote se sitúa en mitad de tabla, en la décima posición, a cinco puntos de los puestos que dan derecho a disputar las eliminatorias de ascenso, y a cinco de la zona de descenso.
*Crónica publicada en LA VOZ DE LANZAROTE