Una eficacia arrolladora en sus prácticamente tres únicas llegadas a la portería del Lanzarote durante la primera mitad fue la clave de la victoria con goleada conseguida ayer por el Universidad, que le permitió reencontrarse con el triunfo y recuperar el liderazgo de la clasificación. Los locales, por su parte, no lograron sacar provecho del mayor control del balón durante todo el partido, y vendieron muy cara la falta de eficacia.
Los universitarios pegaron primero muy pronto: en una primera llegada clara, cuando apenas iban seis minutos de partido. Ángel Luis sacó un centro desde la izquierda que recibió Nacho Franco, libre de marca, sobre el borde derecho del área rojillo, y con un trallazo imparable batió al meta local.
Tras el gol encajado, el Lanzarote comenzó a buscar con ímpetu el empate, y a punto estuvo de conseguirlo cuando en el minuto 12, un remate de Fali se fue rozando el poste. Los locales se fueron creciendo y desde el minuto 23 convirtieron el partido en un monólogo, con tres ocasiones muy claras de gol, una de Lanza, otra de Fali y la tercera de Maciot, con magníficas intervenciones de Moisés en todos los casos. Pero en medio de ese monólogo rojillo, cuando mejor estaban jugando los locales, la única aproximación al área de los universitarios desde su primer gol fue premiada con una dudosa falta pitada cerca del círculo del área, que Ángel Sánchez transformó en gol con un espléndido remate por encima de la barrera.
Este segundo tanto desarmó momentáneamente al Lanzarote, que perdió en claridad y juego y ya no inquietó a los visitantes durante el resto de la primera mitad. Y como si fuera poco, al Uni volvió a sonreírle la suerte al filo del descanso, cuando en su tercera aproximación de ese primer tiempo marcó su tercer gol, tras un lanzamiento de falta desde el borde del área que Ángel Luis peinó de cabeza hacia atrás, ayudado por una mala salida de Iván y Nacho Franco convirtió en gol.
En la reanudación, el Lanzarote fue el que puso todo en el campo de juego, mientras que los grancanarios se limitaron a esperar al rival con sus 11 hombres en su campo y buscando tímidamente algún contragolpe. La expulsión de Fas en el minuto 70 por hacer tiempo cuando iba a ser sustituido acrecentó aún más el dominio de los locales, que, aunque dieron la cara en todo momento y crearon hasta seis ocasiones más muy claras de gol, no pudieron materializar ninguna, por falta de puntería o por la impecable actuación del meta visitante.
Mientras tanto, el técnico Adolfo Pérez, ponía toda la carne en el asador, a tal punto que el Lanzarote terminó jugando sólo con un defensor en el campo, aunque ni así logró siquiera recortar diferencias. En definitiva, un 0-3 engañoso por lo abultado, pero que no ha hecho más que confirmar lo evidente, que en el fútbol sólo valen los goles y nadie premia el buen juego. No obstante, ambos equipos pudieron irse tranquilos: el Universidad, porque ganó y el Lanzarote, porque está en el buen camino, aunque le sigue faltando una referencia en el ataque.
*Crónica publicada en LA PROVINCIA