lunes, 31 de octubre de 2005
Cuarenta y cinco minutos le bastaron al Universidad de Las Palmas para demostrar una efectividad devastadora, noquear a la UD Lanzarote y de paso recuperar el liderato con toda la autoridad del mundo. Resulta fácilmente explicable el 0-3 desde la contundencia colegial, la valiente apuesta de los rojillos e igualmente su imperdonable candidez defensiva, pero el análisis sería sesgado. Porque el Universidad asombró ayer por su compromiso, por su ambición sin límites pese a su estudiada mesura.

Con cada uno en su papel, los primeros instantes duraron exactamente siete minutos, los que le bastaron a Nacho Franco para clavar de un zurdazo un balón suelto en el área local. El lógico refuerzo del planteamiento estudiantil frenó la decidida reacción local,
falta de peso en cualquier caso.

Los de Adolfo Pérez acabaron como víctimas de su propio plan. Buenas ideas pero poca consistencia. En ataque, bien sin alardes ni instinto asesino, mientras que en defensa regalaron tanto que Ángel Sánchez primero, aprovechando una mala barrera y la estatua de Iván Gómez, anotó el segundo -quinto del ejercicio para él- y otra vez Nacho Franco después, echaran la persiana justo cuando el trencilla -malo y protagonista con la ridícula expulsión de Fas por alejarse de la zona de cambios cuando iba a ser sustituido- se llevaba el silbato a la boca para decretar el camino a vestuarios. La segunda mitad sobró.

Antes, el trabajo de su equipo lo culminó con esos dos goles Franco, delantero con hechuras de futbolista dominante, influyente, definitivo, una vez que ha recuperado un óptimo estado físico. Y él y los suyos lo hicieron ante un oponente bueno, que no se vino abajo ni en las postrimerías del choque, adornando un buen talante ofensivo con ideas, amor propio y dignidad deportiva.

Pero claro que enfrente tuvo algo parecido a un tanque alemán. Un grupo de jugadores totalmente concentrados, comprometidos con la causa y sin búsqueda del lucimiento personal. Un hombre lo significa: Ángel Luis. Es el resumen de este Universidad: calidad, orden, consciencia de donde está y ganas de atacar. Y pelea, pelea y, pelea. Lo que parecía casi imposible, ha sucedido: los grancanarios han aumentado el gran nivel de los últimos años. Mérito de Tino Luis.

*Crónica publicada en el CANARIAS 7

Publicado por rubenbetancort @ 17:50  | Prensa
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