lunes, 31 de octubre de 2005
El partido de ayer dejó varias perlas que escapan a lo habitual, al tópico que tanto daño hace al mundo del fútbol. Desde los detalles hasta el grueso de la convocatoria y de su resultado final. Desde la expulsión inhabitual de Fas, que no jugará en Ourense, hasta ver como un equipo que trata bien el balón, que suele meter goles y que los mereció, se fue a casa sin uno en la buchaca.

Lo de Fas, de lo que su entrenador prefirió no hablar, retrata a un colegiado y recuerda -aquí sí- los tópicos más rancios: un árbitro falto de cariño reclamando protagonismo a base de absurdas decisiones. El futbolista valenciano del Universidad se fue a la banda contraria de los cambios cuando vio su dorsal en el cartelón. El tal Martínez Montoro lo echó y le prohibió trabajar la próxima semana en un acto que no es defendible por mucho que diga el reglamento.

Pero colegiados extraños aparte, la velada dejó, en el pos partido, cosas tan poco usuales como un entrenador olvidándose del partido en sala de prensa y echando flores y más flores a su colega del otro banquillo. «Adolfo Pérez es un buen entrenador y en el futuro será un buen entrenador», sentenció Tino Luis. «Viniendo de quien viene, me alegra mucho y e lo agradezco», replicó minutos más tarde el técnico rojillo, para después contestar plácidamente a los periodistas conejeros pese a la dura derrota y seguramente con la espalda bien cubierta por el buen arranque liguero de su equipo.
ap0yo. Desde luego, no es muy normal que los aficionados aguanten en la grada sin increpar y animando a su representante cuando delante de sus ojos le han dado un meneo importante.

La afición de la UD Lanzarote, además de acudir en buen número a la Ciudad Deportiva, premió con su apoyo y su paciencia el gran trabajo de los suyos en el primer tramo del campeonato, sabedora de las dificultades pasadas en la anterior campaña y por supuesto, del rival que había al otro lado del campo.

Porque lo del Universidad de Las Palmas de Gran Canaria es para disfrutar. En Segunda División B no se puede esperar nadie presenciar el juego del Dream Team de Johan Cruyff, pero sí ver como alguien practica todo el buen fútbol que puede.

Cuando, algún día, se tiren piedras contra Tino Luis, que se haga justicia y se recuerde el fútbol que ahora hace su equipo y sobre todo su estado anímico y moral. Con 0-3 y un mundo de tiempo por consumir, su equipo pareció por momentos estar abajo en el marcador en el partido decisivo de la temporada. Se le debe justicia aunque sólo sea por prolongar con humildad un carácter ganador sin fisuras que en el Universidad es marca de la casa. Una estrategia de empresa.

*Crónica publicada en el CANARIAS 7

Publicado por rubenbetancort @ 17:49  | Prensa
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