Lanzarote Playas del Sur: Manu, Zeus, Dani Lastras, Quinha y Fausto –equipo inicial- Jato, Palmeiro, David Gopar, Charly, Chaque, Wallace y André. Entrenador: Silvio Rocha
Bargas Inmobiliaria Siglo XXI: Alfonso, De la Cuerda, Jaime, Antonio Adeva y Sergio –equipo inicial- David Romeo, Taku, Ruanillo, Bolido y Choco. Entrenador: Dimas Sanguino
Goles:
1-0: minuto 2, Fausto
2-0: minuto 7, André
3-0: minuto 20, Dani Lastras
4-0: minuto 23, Zeus
4-1: minuto 28, Bolido
5-1: minuto 32, Fausto
5-2: minuto 36, Antonio Adeva, de doble penalti
6-2: minuto 38, Quinha
6-3: minuto 39, Antonio Adeva de doble penalti
7-3: minuto 39, Zeus
Árbitros: Raúl Barberes y Julio Redondo (Comité Madrileño). Expulsaron con tarjeta azul al local Wallace en el minuto 21 por doble amarilla. Además amonestaron a los compañeros de éste Dani Lastaras y Manu, así como a su contrincante Sergio.
Incidencias: Cerca de 120 espectadores fueron al pabellón municipal de Tías para presenciar este encuentro de la quinta jornada del grupo A de la División de Plata del fútbol sala. En los prolegómenos del mismo, el presidente del club local, Antonio Ribeiro, hizo de un presente al máximo dirigente de la Liga Nacional de Fútbol Sala, Santiago Márquez.
El Lanzarote Playas del Sur consiguió una cómoda victoria ante el Bargas Inmobiliaria Siglo XXI, conjunto al qu superó en un entretenido partido en los que los locales impusieron su superioridad en el juego de contra frente a un rival voluntarioso que careció de mordiente en ataque.
El choque no pudo comenzar mejor para los intereses de los jugadores isleños, quienes tardaron dos minutos en adelantarse en el marcador, con un tanto por la escuadra de Fausto, después de una bonita cesión de tacón de un compañero.
Este tanto permitió a los pupilos de Sylvio Rocha mover el balón con mayor comodidad y así no cejaron en su empeño de ampliar la renta. Un avispado André que, oportuno, supo aprovechar una indecisión de la defensa del cuadro visitante, superó por raso al guardameta peninsular en el minuto 7.
Por el contrario, los toledanos encontraron serias dificultades para superar el entramado defensivo dispuesto por los lanzaroteños, quienes evitaron que su portero se viera comprometido por los ataques foráneos.
Así la carencia de mordiente en los metros finales de los peninsulares obligó al Bargas a utilizar como única arma ofensiva los lanzamientos desde lejos, para intentar sorprender.