Ver para creer. El Maspalomas, tras una soberbia lesión de buen juego y pundonor en su feudo, cayó goleado en Los Molinos sin excusa alguna. Los pupilos de Ruymán de Armas desperdiciaron su renta de tres goles de la ida (4-1), ante un cuadro ultra defensivo que jamás se dio por vencido en Los Molinos.
El milagro del Teguise comenzó a dibujarse al cuarto de hora de encuentro. Jonay Brito, en gran acción individual, batió a Francis y provocó la algarabía de la parroquia local. “Vamos que podemos” señalaba el bravo defensa mientras recogía el balón del fondo de las mallas.
Los grancanarios que vistieron con su segunda indumentaria, camisa y pantalón azul, no hallaban espacios y se mostraban muy desafortunados tras cruzar la línea divisoria. El portero local, Adrián, fue un mero espectador y tan sólo un disparo lejano de Yeray interrumpió su idílico descanso.
Josué saltó todas las alarmas de un zurdazo. Era el 2-0 y el descanso se transformó en el inicio de la agónica sureña. Vladi, desde los once metros, puso en franquicia a los conejeros ante la sorpresa y estupor de los más de cien aficionados grancanarios que se desplazaron a Lanzarote.
Los visitantes lo intentaron pero no era su tarde. Es difícil explicar lo sucedido, pero lo único reseñable es el brillante ejercicio de fe lanzaroteño. Con merecimiento competirán en la élite.
* Crónica del partido del Teguise ante el Maspalomas publicada en LA PROVINCIA